El entrenamiento de un legítimo Guerrero de Dios

Un legítimo Guerrero de Dios comienza su diario entrenamiento despojándose de él mismo, y de ésta forma conseguirá una maravillosa simplicidad de ideas y pensamientos que le permitirán percatarse de la realidad al detalle, momento a momento. Realizará sus diarias actividades haciendo conciencia que cada una de ellas son en realidad un servicio para Dios. Con ésta actitud positiva lo que en realidad está logrando, es que Dios vivo lo utilice para manifestarse a través de él, y que cada trabajo, compromiso o responsabilidad sea hecha con amor, ya que Dios mismo es amor, y con ésta energía se está manifestando en su Guerrero y en todo lo que haga o emprenda.

Si bien, un auténtico Guerrero de Dios realiza sus actividades con normalidad, ya que el contacto conciente con Dios es muy íntimo, está al pendiente de sus debilidades humanas para no darle pie al enemigo a que inicie sus ataques. Esto lo logra eficientemente manteniendo una excelente comunicación con Dios, agradeciéndole en todo momento la ayuda que está recibiendo para el buen desarrollo de sus actividades. Jamás verá mérito propio alguno en el éxito que vaya consiguiendo, aún cuando en el medio en que se desenvuelve, las personas lo alaben y feliciten por sus logros o alcances, simplemente con educación y cortesía agradecerá los elogios, pero internamente y de forma espiritual le está entregando toda la gloria a su Comandante Supremo, Dios verdadero y amoroso.

Siempre alerta para no ser atacado para arrebatarle su natural estado de serenidad®, prefiere dedicarse a la apreciación de los detalles de la creación de Dios único, así de ésta manera paulatinamente irá concibiendo la gran majestuosidad y naturaleza infinita de Dios.

Si por cualquier descuido se hace presente el enemigo con sus ataques, no lo piensa ni un segundo, inmediatamente solicita la ayuda de Dios con la fe suficiente para obtener la victoria en el momento que Dios así lo determine.

Cómo un auténtico Guerrero , realiza todo este arduo entrenamiento para avanzar sostenidamente en su camino espiritual e ir obteniendo la experiencia para poder guiar con su dedicación y ejemplo a los que vienen detrás de él.

Todo lo anterior a los ojos de una persona mundana, que no ha renacido de lo alto, del espíritu, en el mejor de los casos le parecerá aburrido y complicado, para otros muchos será locura, pero para un legítimo Guerrero de Dios, elegido y nombrado por Dios mismo, esto no es más que estar realizando oportunamente una oración sincera, simple, adecuada y conciente, donde el diálogo es íntimo y humilde.

El entrenamiento de un legítimo Guerrero de Dios, si bien es arduo, también es sumamente disfrutable ya que se realiza estando sumergido en un natural estado de serenidad®.

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Legítimos Guerreros y auto-proclamados guerreros del mundo

Las diferencias que existen entre un legítimo Guerrero de Dios y un autop-roclamado guerrero mundano son muy fáciles de distinguir:

  • Un verdadero Guerrero de Dios sabe que ha sido inmerecidamente elegido por Dios mismo. Un guerrero mundano se ha auto-proclamado para motivarse a satisfacer sus deseos personales.
  • Un legítimo Guerrero siempre estará luchando valerosamente para servir a la Voluntad de Dios y si ésta no fuera de su agrado humildemente la aceptará. Un guerrero del mundo cree entender el sentido de la vida e intentará luchar por hacer realidad sus sueños aún cuando sin saberlo, éstos no sean parte del Plan Divino de Dios.
  • Un legítimo Guerrero de Dios cuando logra cualquier victoria no ve mérito propio alguno y siempre le otorga toda la gloria a Dios. Un guerrero del mundo cuando alcanza la victoria, cree que al repartir lo conseguido está cumpliendo con un deber espiritual.
  • Un auténtico Guerrero entiende y reconoce que sólo hay una voluntad absoluta y que es la Voluntad de Dios. Un guerrero del mundo cree que es libre para elegir lo que desee.
  • Un legítimo Guerrero de Dios reconoce que es un ser humano sumamente frágil y débil y que depende totalmente de la fortaleza que proviene del poder de Dios para conseguir sus victorias. Un guerrero del mundo cree ilusamente que puede usar la energía de sus enemigos.
  • Un real Guerrero de Dios habla con su Comandante Supremo con la total confianza que hay entre un hijo y su Padre, y esto lo hace sólo para pedirle que le proporcione la fortaleza suficiente para aceptar Su Voluntad. Un guerrero del mundo hace oración a Dios para pedirle le ayude a realizar sus sueños.
  • Un auténtico Guerrero de Dios nunca oculta nada, porque sabe que la Verdad es la luz que ilumina a las sombras en el camino. Un guerrero del mundo cree que la estrategia para la victoria es evitar que los demás lo conozcan cómo es en realidad.
  • Un legítimo Guerrero de Dios jamás traspasará los límites entre fe y desafío. Un guerrero mundano sólo sabe perseverar en su voluntad.
  • Un real Guerrero  de Dios reconoce que el error es la base de la experiencia y de la madurez. Un guerrero del mundo cree que los errores que se repiten tienen la finalidad de enseñarle lo que no quiere aprender.
  • Un auténtico Guerrero de Dios ama a su prójimo como a él mismo. Un guerrero del mundo escoge a sus enemigos.
  • Un legítimo Guerrero de Dios ama a Dios sobre todas las cosas. Un guerrero del mundo cree que el Universo lo ayudará a boicotear a los prejuiciosos.
  • Un legítimo Guerrero de Dios tiene como filosofía de vida: amor, tolerancia, comprensión y respeto. Un guerrero del mundo tiene como filosofía de vida: dinero, poder, prestigio y sexo.

El concepto de guerrero mundano está basado en una creación literaria de Paulo Coelho; la gente que cree en él y en su obra invariablemente terminan confundiendo “al guerrero de Coelho” con un legítimo Guerrero de Dios.

Visita: https://diariodeunguerrero.wordpress.com/2011/01/29/quien-es-un-legitimo-guerrero-de-dios/ .

 

En medio de la batalla

Me encuentro en un momento en que mi situación se presenta en extremo desagradable, insoportable. Siento que de un momento a otro voy a perder el control. Mis ideas y mis pensamientos no cesan de provocarme más intranquilidad. Necesito una solución y la quiero ya.

Por un segundo recuerdo que fui inmerecidamente elegido y nombrado Guerrero de Dios, pero mis pensamientos en torno a soluciones forzadas, amañadas, manipuladoras y mentirosas de repente son más fuertes y se sobreponen a mi esperanza. Busco y busco dentro de mí sin encontrar nada, ¿que está pasando? Estos mismo pensamientos me dirigen como un reo cautivo a recordar derrotas pasadas, tentándome claramente a volver a utilizar esos recursos que alguna vez pensé ya se habían quedado en el pasado. Giran alrededor de mí aquellas máscaras que utilizaba para esconder mi verdadero rostro de fracasado, de un mediocre emocional, que ante la menor brisa, ésta la convertía en una tormenta en un vaso con agua.

Cuanto tiempo ha pasado desde que inició todo esto, segundos, minutos, realmente no sé, pero a mi esto se me ha hecho eterno.

¿Qué hago? Realmente no sé que hacer, no sé porqué, pero lo único en que puedo pensar es en el dolor que estoy sintiendo. Veo a mi alrededor y no encuentro nada que pueda ayudarme a salir de tan terrible estado. Por un instante me doy cuenta que estoy comenzando a buscar ayuda y de repente mi egoísmo se entromete y trata de convencerme de que no hay a quien recurrir, este pensamiento me obliga  a continuar buscando ayuda y es en este preciso momento que comienzo a comprender que me encuentro en medio de una batalla espiritual.

El enemigo no ha cesado de atacarme con ideas y pensamientos que me debilitan uno a uno, y en el momento en que la conciencia me permite recordar mi entrenamiento como legítimo Guerrero de Dios, sólo pienso en mi realidad, y comprendo que enfrentarme directamente al enemigo sólo resultará en un  vano esfuerzo, considerando la gran diferencia que existe entre el poder de mi atacante y la extrema debilidad de mi ser.

Con una actitud totalmente humilde comienzo a pedirle a Dios que me ayude con el violento combate que estoy enfrentando, sinceramente le expreso a Dios que sin su ayuda no voy a poder, que necesito de Él para no ser vencido, y así continúo hasta que concientemente vaya sientiendo cómo el mencionado ataque está perdiendo su fuerza, debo además aceptar sinceramente mi culpa por haberme descuidado y debilitado, y si puedo también, tener presente todo aquello que me llevó a cometer el error que propició semejante ataque.

Conforme vaya recuperando mi serenidad, voy agradeciendo a Dios por este nuevo triunfo sobre el enemigo, ya que la batalla que acabo de enfrentar fue llevada a cabo para evitar perder mi tranquilidad. Una vez vencido el enemigo, me hago conciente de que la victoria corresponde totalmente a Dios, porque sin Él seguramente el enemigo me hubiera destrozado y seguiría siendo su presa.

Al final del día

El día de hoy ha terminado para mí,  y me dispongo a dormir, pero con el tiempo he aprendido a través de mi tenaz entrenamiento que por mucho que necesite descansar, antes deberé tomarme un tiempo para revisar y comprender lo que hoy sucedió, sobre todo lo que respecta a la Voluntad de Dios para mí.

Comienzo a sentir a Dios en el ambiente y en mí mismo, humildemente y con la confianza de un hijo hacia su padre le comento mentalmente con total honestidad lo que me gustó del día y sobre todo le menciono a detalle lo que no me gustó. Si estoy conciente de la enseñanza sobre lo que no me gustó, se lo comento y si no entendí que fue lo que pasó, le pido que me ilumine al respecto.

Una vez que haya terminado con todo lo que considero importante decirle, me esfuerzo para agradecerle sinceramente por ese día que termina, y le pido que me siga concediendo la fortaleza suficiente para aceptar Su Voluntad.

Puedo agregar lo que me inspire mi espíritu para terminar. Así de sencillo.