El alma de un legítimo Guerrero de Dios

Un Guerrero de Dios es un elegido por Dios mismo que está constantemente preparado para enfrentar valerosamente a su enemigo en combates espirituales cada vez que sea necesario en una casi eterna guerra espiritual.

Cada Guerrero de la Luz y de la Verdad tuvo el privilegio de haber sido recibido ante la presencia de su Comandante Supremo en una real experiencia espiritual, realizada sin el uso de sustancias o de elementos sugestivos o alucinantes, simplemente siguió el camino que le mostró su Guía Espiritual y en un trascendental momento vivió concientemente este maravilloso encuentro, solos Dios y él.

Un legítimo Guerrero de Dios, reconoce a su Comandante Supremo como un ser Todopoderoso, Omnisciente, Omnipresente y Omnipotente creador de todo lo que existe y muy seguramente creador de cosas más allá de la capacidad del ser humano para concebirlas.

Tan infinitamente grande es la naturaleza de Dios que su Guerrero comprende, que todas estas características para que sean una realidad, Él también debe ser inmutable. Es así que con toda ésta información, a un verdadero Guerrero de Dios no le queda la menor duda que absolutamente todo se lo debe a Él, no hay nada que de Dios no haya recibido. Si la Voluntad de Dios es la única que existe, un legítimo Guerrero de Dios sólo puede estar agradecido.

Un Guerrero de la Luz y de la Verdad es totalmente conciente de todo lo anterior, y sabe que fortalecerá con el espíritu a su alma eternamente agradecida.

Al despertar no habrá ningún otro pensamiento que dar gracias por el nuevo día. Cada momento, hecho por hecho, circunstancia por circunstancia, una sincera actitud de agradecimiento por los segundos vividos, agradables o desagradables, buenos o malos, harán que un legítimo Guerrero de Dios mantenga su alma fortalecida por el amor que proviene del espíritu de su Comandante.

Y así con un alma viva, un Guerrero de la Luz y de la Verdad, mantendrá una comunicación conciente, fluida y permanente con Dios Único.

Legítimos Guerreros de Dios hoy así vivimos y damos testimonio.

Anuncios