Qué es una derrota

Un legítimo Guerrero de Dios, o Guerrero de la Luz y de la Verdad, es una persona que a través de una experiencia espiritual real, sin el uso de sustancias o de elementos rituales o religiosos, tiene un encuentro personal con Dios Vivo donde es escuchado y donde también él puede escuchar internamente la voz de Dios que le indicará que ha sido elegido para ser capacitado y entrenado para vencer en sus constantes combates que son parte de una eterna Guerra Espiritual con la finalidad de destruir su alma.

Una persona natural va creciendo con una mente que paulatinamente acumula conocimiento y experiencias sobre su vida tangible, mientras que un legítimo Guerrero de Dios al adquirir la conciencia que el espíritu forma parte de su existencia, su mente antes sólo material se transforma en un alma que acepta a Dios cómo un Ser Vivo, Único y Verdadero.

La capacitación y el entrenamiento que recibe un legítimo Guerrero de Dios, está enfocado al servicio a Dios y a los hombres, de tal forma que espiritualmente su alma se estará fortaleciendo en la medida que se comprometa.

Los enemigos espirituales de un legítimo Guerrero de Dios nunca descansan y se encuentran al asecho incluso cuando él se encuentra dormido, por ésta razón y muchísimas más, cualquier mínimo descuido significará una derrota.

Todo lo relacionado con el Plan Divino de Dios, está dirigido hacia lo correcto, lo útil, lo sano, todo lo enfocado a la creación y a la vida. Un legítimo Guerrero de Dios tiene bien presente el compromiso de aceptar la Voluntad de Dios contenida en su Plan Divino. También sabe que sus enemigos espirituales lo atacarán sólo con ideas y pensamientos contrarios al Plan de Dios, donde lo incorrecto, lo inútil y excesivo, todo lo enfocado a la enfermedad y a la muerte son ataques para debilitar a su alma. Dios es omnipotente, omnisciente y omnipresente, por consecuencia es concreto e inmutable, es decir, se manifiesta momento a momento, no antes, no después, siempre momento a momento. Los enemigos de un legítimo Guerrero de Dios son poderes espirituales muy superiores comparados con la gran debilidad física de cualquier ser humano, es por esto que para poder luchar en este desigual combate, ha sido dotado de una excepcional arma, y sobre todo, cuenta con la preparación y el apoyo de su Comandante Supremo.

Sus enemigos espirituales sólo lo atacan a través de ideas y pensamientos, utilizan al pasado para generar resentimientos y remordimientos, intentando sembrar semillas de amargura en su alma que poco a poco la irán marchitando, también lo atacarán tentándolo con deseos racionales e irracionales que siempre estarán enfocados a ir en contra de la Voluntad de Dios. Cada pensamiento sobre el pasado y cada pensamiento sobre el futuro para realizar sus deseos personales, son momentos que no le permiten estar viviendo el presente y cómo consecuencia, rompen con la comunicación conciente que está obligado a mantener con Dios.

Un legítimo Guerrero de Dios cuenta con el entrenamiento y la preparación adecuados, así que al iniciar cada día recuerda su compromiso y que Dios le ha proporcionado una poderosa arma. Cuando se encuentra comunicándose con Él constantemente a través de la correcta oración, sus enemigos espirituales ya no le pueden hacer nada.

Pero cómo cualquier ser humano, siempre será susceptible de cometer errores, en ocasiones los mismos combates lo dejarán débil y sin darse cuenta volverá a pensar en su pasado para lamentarse de lo que hizo o no hizo; o para volver a buscar a culpables de sus frustraciones y sufrimiento. Obviamente el enemigo está detrás de todo esto, esforzándose para que sus ataques siempre den en el blanco, llevándolo irremediablemente a perder la batalla. Un legítimo Guerreo de Dios siempre podrá darse cuenta que perdió su combate, por qué su natural estado de serenidad® que le permite estar en contacto conciente con Dios, se ha debilitado o lo ha perdido.

Como un legítimo Guerrero de Dios está voluntaria y concientemente comprometido a luchar valerosamente hasta el último aliento para conservar intacto su natural estado de serenidad®, desde que le sea regalado un nuevo día, al abrir los ojos, su primer pensamiento será el agradecerle a Dios Vivo la oportunidad de aprovechar sus enseñanzas en ese nuevo día que le ha permitido vivir. Momento a momento estará conciente que el presente es un privilegio para estar en contacto directo con Él, que el pasado es la base de su experiencia que le permitirá evitar eficientemente que vuelva a cometer los mismos errores y que el futuro es el pretexto que tiene para solicitarle humildemente que siempre le conceda la fortaleza suficiente para aceptar Su Voluntad.

Concretamente, un legítimo Guerrero de Dios se entrena constantemente para evitar caer en lo insano, lo incorrecto, lo deshonesto, lo soberbio o egoísta, y lo enfocado a la enfermedad y a la muerte.

Es decir, que debido a su constante capacitación y entrenamiento, va reconociendo a los enemigos de su importantísimo natural estado de serenidad® y comprende que su mejor estrategia de defensa y ataque es el estar vinculado a lo saludable, a lo correcto, a lo honesto, a lo humilde, todo lo enfocado a la creación y a la vida, ya que lo contrario, lo insano, lo incorrecto, lo deshonesto, lo soberbio o egoísta, y lo enfocado a la enfermedad y a la muerte, lo debilita y tarde o temprano le arrebatará la tranquilidad.

Pero este interminable combate por defender su natural estado de serenidad®, curiosamente no es desgastante, todo lo contrario, es vivificante y le da forma a su carácter. Luchando, pasa de ser mediocre y cobarde, a una persona valiente y comprometida. Luchando, obtiene una confianza real en sí mismo y no en sus ensoñaciones o dependencias emocionales. Luchando, le otorga mayor importancia a lo que él piensa de los demás y no en lo que los demás piensan de él. Luchando reconoce y realiza responsablemente sus servicios y no está perdiendo el tiempo tratando de servirse a él mismo.

Cada legítimo Guerrero de Dios, está entrenado para que llegado el caso que pierda algún combate, no se rinda, se levante, se levante una y otra vez, las veces que sean necesarias, porque no ha sido preparado para rendirse, está capacitado para seguir luchando, porque sabe que una derrota le otorgará la experiencia para vencer en el siguiente combate y esa experiencia lo hará más fuerte.

Para que nos conozcas mejor visita:  www.ansiedadZero.com .

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