Como puedes convertirte en un legítimo Guerrero de Dios I

El Guerrero de Dios

Este tema debo tratarlo con mucho cuidado ya que actualmente existe demasiada información falsa al respecto que sólo está enfocada a abusar de la ignorancia de la gente para sacar provecho de la situación. Afortunadamente hay una serie de elementos que permiten identificar la seriedad de la fuente y su confiabilidad.

Inicialmente el concepto real de Guerrero de Dios es totalmente espiritual, consideración en extremo importante.

Cantidad de autores etiquetan a personas, héroes o personajes ficticios de “guerreros” que mantienen distintos tipos de combates o guerras extraordinarias que de espiritual no tienen nada, posiblemente porque hoy en día la mayoría de la gente común asocia las palabras espíritu y espiritual sólo a supersticiones, mitos, fantasmas y demonios, que es algo totalmente incorrecto.

También es muy común que las personas refieran como “guerreras” a otras que han logrado salir adelante en situaciones muy complicadas o loables.

Ya que mucho del material contenido en este blog se utiliza para capacitar a personas que tienen la sana y correcta intención de entrenarse como legítimos Guerreros de Dios, creo que es muy importante que incluyamos conceptos básicos que forzosamente se deben conocer y dominar para que en su momento este material sirva también para guiar a otras personas por el camino correcto.

Comenzaremos con una de las descripciones que se acercan más a lo que Dios nos ha indicado, y es que el espíritu es energía que orienta o motiva a actuar en armonía con propósitos superiores que nuestro razonamiento natural no comprende. Esta energía está presente en todo el Universo, este espíritu omnipresente no es más que Dios manifiesto, de aquí que todo lo que existe y depende de esta misma energía, depende de Dios y de su Plan Divino. En mi concepto esta es una de las revelaciones más hermosas que Dios nos ha otorgado para entregárselas a las personas que se capacitan con nosotros, sin ninguna intención religiosa o sectaria.

Debemos comprender que absolutamente todo en el Universo depende de Dios para existir, desde el pedazo más pequeño de algún material desconocido distante millones de años luz, hasta la niña o niño que recién está naciendo en este momento, todos estamos conformados por la misma energía que es Dios con todas y cada una de sus características Divinas donde el absoluto control del movimiento energético corresponde exclusivamente a Dios.

Otro de los conceptos que es muy importante conocer es sobre la espiritualidad, ya que revisando la mayor cantidad de información que existe al respecto, sobre todo en Internet, este concepto es utilizado indiscriminadamente y aplicado incorrectamente, ya que la espiritualidad es la comunicación directa y la convicción más pura de un individuo de su total y absoluta dependencia de Dios para existir. Una persona que no cree en Dios, definitivamente no es espiritual, una persona que asiste diariamente a servicios religiosos para hacerse notar, incluso ofreciendo donaciones económicas muy vistosas sólo con la intención de ganar prestigio, tampoco es espiritual. Un representante de cualquier religión que supremamente elocuente es del gusto y preferencia de la gente, pero que sus intenciones sólo están enfocadas en aprovechar esta posición para destacar, de ninguna manera es espiritual. Hay incluso grupos o sectas que se organizan sólo con el fin de realizar eventos especiales con la finalidad de que “sus pecados sean perdonados”, que obviamente no saben que es la espiritualidad y equivocadamente manifiestan que sus actividades son espirituales sin serlo.

Una persona que reconoce sinceramente a cada momento, que su existencia y los hechos y situaciones que  se le presentan minuto a minuto son por exclusiva y absoluta Voluntad de Dios, esa persona es espiritual sin lugar a dudas porque comprende y reconoce el significado real de la espiritualidad.

Con referencia a la persona, la espiritualidad se define como lo único que permite transcender al propio ego y lograr la capacidad para comprender que se necesita más poder del que nosotros mismos pudiéramos disponer para dirigir nuestra voluntad, donde definitivamente el poder que se menciona es el de Dios.

Estos conceptos nos permitirán reconocer fácilmente que tipo de información es en realidad espiritual y cual es pura fantasía o espiritualismo. Toda aquella información sobre actividades especiales que se designe como espiritual sin manifestar abierta o expresamente una total dependencia a Dios o a Su Voluntad no es espiritual.

En este punto surge una situación que hace diferencia entre dos tipos de personas, aquellas que comprenden sin dificultad las cuestiones espirituales y aquellas que sin pensarlo mucho de inmediato piensan que todo este tipo de datos intangibles son locura. Sin rodeos, las personas que no tienen capacidad de comprender las cuestiones espirituales es porque no han sido provistas de un alma, al contrario de aquellas personas que comprenden sin ningún problema todo lo relativo a la espiritualidad y aunque parezca redundante, a Dios Único y Verdadero.

El que una persona posea un alma depende totalmente de la Gracia Divina de Dios. Ni todos los seres humanos somos hijos de Dios, ni todos somos poseedores de un alma. Quien ignore esto, lamentablemente no está bien informado y documentado.

Hasta aquí debe quedar bien comprendido que todo aquello que utilice el concepto de Guerrero de Dios, de una u otra forma deberá también referirse a los conceptos señalados anteriormente para estar completamente seguros de la legitimidad de las intenciones de dicha fuente. Sobre todo en Internet hay varias páginas que hacen referencia a Guerreros de Dios, pero dan lugar a muchas dudas, sobre todo por el tipo de actividades que realizan que nada tienen que ver con las auténticas actividades de un legítimo Guerrero de Dios. He conocido referencias de grupos de personas que organizan retiros espirituales otorgándoles el título de Guerreros de Dios a los participantes que realizan actividades distintas a las espirituales, como transportar materiales y equipo que son utilizados en dicho evento, preparar alimentos, trabajos difíciles o especializados, inclusive al donar materiales o dinero, entre otras muchas actividades.

Podemos asegurar que con la información anterior, cualquier persona podrá discernir correctamente todo aquello que sea realmente espiritual de lo que no lo es, independientemente de sus intenciones religiosas y hasta sectarias.

Afortunadamente puedo comprobar fehacientemente en cualquier lugar y en cualquier momento mi designación cómo un auténtico Guía Espiritual nombrado por Dios Único y Verdadero. Y remarco afortunadamente porque a través de la historia son una gran cantidad de personas las cuales se dicen guías espirituales y a lo único que se dedican en realidad es a fanatizar a la gente alejándolas totalmente de Dios. Hay quienes incluso se esfuerzan en centrar la atención en ellos mismos diciéndose poseedores de grandes dones y capacidades paranormales, convirtiéndose en gurús religiosos o sectarios hablando de Dios y transmitiendo “mensajes divinos”, cuando Dios en realidad no opera ni se manifiesta de esas maneras.

En mi caso particular, las misiones encomendadas son las de acompañamiento durante el recorrido del camino que debe hacerse para que el interesado se encuentre en el momento indicado por Dios con Dios mismo, sobre un camino que he recorrido de ida y vuelta muchísimas veces; y la capacitación y entrenamiento de todas aquellas personas elegidas por Dios para ser sus legítimos y fieles Guerreros.

Con base a la experiencia documentada por poco más de 15 años y miles de testimonios por escrito, además de la autoridad que Dios como me ha delegado, sé como una persona se puede convertir en un legítimo Guerrero de Dios, sin intenciones religiosas, ni sectarias.

1. La Voluntad de Dios.

En definitiva esta siempre será la principal causa para que una persona se convierta en un legítimo Guerrero de Dios. Hay ocasiones que algunas personas llegan motivadas por otras que ya vivieron algún proceso de la Conciencioterapia© pero sin una clara conciencia del objetivo. En ocasiones es por simple curiosidad, en otros casos por intereses distintos, pero finalmente Dios mismo les indica su misión.

2. La intención.

Muchas de las personas que llegan, manifiestan sentir internamente una fuerza o un llamado para realizar el proceso indicado para ellos de Conciencioterapia© que permitirá las condiciones iniciales para la real conversión. Si bien no todas las personas que son elegidas por Dios para convertirse en legítimos Guerreros de Dios sienten claramente la intención de serlo, muchas otras tienen la intención de mejorar como personas. Otras más comentan que se sintieron motivados a eliminar o cambiar algunas características de su personalidad que les estaban causando problemas en su vida diaria y esto es uno de los objetivos de los procesos de la  Conciencioterapia©. Lo importante de la intención es que ésta siempre estará enfocada a ser mejor persona, nunca por motivos confusos o incorrectos como conseguir poder, dinero, prestigio o sexo.

3. El alma.

En este punto debo repetir que no todos los seres humanos somos hijos de Dios, ni todos tenemos un alma. Eso sí, la mayoría de las personas nacen con una mente totalmente racional impedida para comprender cabalmente las cuestiones espirituales, aun peor, para la mente racional todo lo que tenga que ver con lo espiritual es considerado como locura. Cuando una persona se convierte en un hijo de Dios, su mente racional es transformada también, resultando un alma totalmente capacitada para comprender todo aquello que tenga que ver con cuestiones espirituales. Es muy importante comprender que sólo por Gracia de Dios una persona puede tener un alma. La Conciencioterapia© es un conjunto de procesos integrados sistemáticamente para que en una parte completamente identificada se lleve a cabo una total conversión, Dios confirma a la persona en cuestión como su hijo, y es obvio que para que esto se realice, dicha persona ya debe contar con un alma fortalecida. Cuando esta parte de la Conciencioterapia© termina satisfactoriamente, la conciencia del individuo reconoce la presencia de su espíritu como una parte real de su existencia, es decir, espectacularmente la conciencia de la persona que está viviendo el proceso en ese momento reconoce la presencia de Dios en todos sus actos.

4. La comunicación conciente con Dios.

Cuando un individuo concluye su proceso de Conciencioterapia©, maravillosamente se empieza a construir una sólida relación entre el recién convertido Guerrero y su Comandante Supremo, Dios Único y Verdadero a través de un diálogo en ambos sentidos. Este diálogo espiritual es mejor conocido como oración, que representa la más poderosa arma para vencer a los enemigos espirituales. Dios en su infinita benevolencia, sabiduría y amor por sus hijos, irá preparando a su legítimo Guerrero para que comprenda su papel dentro de un contexto conocido como Guerra Espiritual.

5. La guerra espiritual.

Actualmente personas sin la más mínima consideración y respeto por los demás, utilizan este concepto para  confundir a la gente de acuerdo a sus intereses personales, convirtiendo este importantísimo concepto espiritual en fantasía, eventualidades con matices mágicos, incluso me he encontrado con supuestos eventos donde ángeles y demonios se enfrentan en épicos combates.

La verdadera guerra espiritual es el escenario donde el legítimo Guerrero de Dios podrá darse cuenta del estado de su alma, si está fortalecida sin duda vencerá los cruentos combates contra sus enemigos espirituales y si se encuentra débil con toda seguridad será derrotado, pero con la ventaja de que dichas experiencias le servirán para poder ganar las siguientes batallas similares. Otra muestra más de la infinita benevolencia Divina.

Hay que considerar muy seriamente que dicha guerra espiritual se lleva a cabo sólo entre un legítimo Guerrero de Dios y sus enemigos espirituales, sólo así. Hay quienes ignorantemente aseguran que la eterna guerra espiritual es entre Dios y el diablo y nada más absurdo e incorrecto que eso.

Estos cinco puntos pueden dar certeza a cualquier persona que realmente ha llevado a cabo un proceso de conversión avalado por el Único y Verdadero Dios.

Técnicamente podemos comprobar en cualquier lugar y en cualquier momento que cualquier proceso de la Conciencioterapia© siempre permitirá que una persona sea convertida en un legítimo Guerrero, si así lo desea libremente, ante la presencia de Dios, sin ninguna intención religiosa, ni sectaria. Personas con las más diversas religiones, una vez que fueron convertidas en legítimos Guerreros de Dios, continuaron profesando su religión, con la gran diferencia, manifestada por ellos mismos, que ahora comprendían totalmente los servicios religiosos y su fe aumentó considerablemente, ante el asombro de las personas que los conocen.

La mejor garantía de todo esto, es que a diferencia de otros procesos, la comunicación entre Dios y una persona es directa, no hay intercesores, ni interpretes, ni profetas, solo el legítimo hijo de Dios, elegido como auténtico Guerrero y su Comandante Supremo.

Yo como legítimo Guía Espiritual comisionado directamente por Dios para guiar por el camino correcto a todos quienes Él ha elegido para llegar ante Su Presencia, sólo acompaño y corrijo la dirección, no me involucro más allá de los límites indicados por cada proceso, así que cada Guerrero queda totalmente conciente de que su encuentro con Dios ha sido totalmente real, haciendo de esta extraordinaria y maravillosa experiencia algo trascendental que dará grandioso significado al resto de su vida.

La Conciencioterapia© incluye un proceso ancestral seguro y simple que permite la real conversión de cualquier persona, si así lo desea, en un legítimo Guerrero de Dios, si no lo crees te invitamos a comprobarlo, sin ningún tipo de riesgos, de una forma extraordinariamente simple y sobre todo, sin intenciones religiosas ni sectarias.

Soy un legítimo Guerrero de Dios y doy mi testimonio.

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Quién es un legítimo Guerrero de Dios

En estos días en que muchas personas se encuentran buscando algo que les llene una desagradable sensación de vacío e inutilidad, aún cuando la salud o la economía se presentan muy afortunadas y hasta ventajosas, tienen que decidir entre una gran cantidad de alternativas que prometen satisfacer dicha necesidad. Esta oferta de “metodologías espirituales” van desde lo más sencillo, cómo la meditación, la aromaterapia, hasta lo más complicado, cómo la bionergética, el masaje tailandés con reiki, el yoga, entre muchas otras y conforme el tiempo va pasando, también van surgiendo más novedosas y espectaculares terapias. La gente incluso, pasa de una terapia a otra, o de una simple a otra más complicada y cara, pero siempre con la finalidad de encontrar eso que les permita sentirse completos.

Si hay algo que en este momento puedo afirmar sin ningún temor a equivocarme, es que en su conjunto todas las terapias que existen terminan siendo soluciones parciales, porque lo único que se consigue con éstas, es diluir el malestar mientras el efecto placebo dura. Cuando la sugestión de la terapia concluye, es necesario volver a recurrir a dicho método o a otro, para volver a diluir el malestar y poder sentirse algo mejor. Las personas que se aficionan a estas prácticas, se confunden creyendo que ese vacío que sienten, algún día podrá ser llenado y se mantienen fieles, incluso las recomiendan a otras personas.

De confusión en confusión, también el material escrito que adquieren y que expone ideas, creencias, conjeturas y suposiciones, pero nada de hechos ni experiencias reales, agregan más elementos extraños para enajenar a la gente y confundirlas más, convenciéndolas que van a conseguir algo.

Ante las dificultades y las más diversas situaciones problemáticas y hasta conflictivas que cualquier persona vive de vez en cuando, todo el gran aparato comercial sobre conceptos “espirituales”, en realidad pseudo espirituales, utilizan también el término guerrero para designar a aquella persona que según, está bien dispuesta a satisfacer todo aquello que al menos lo haga sentir bien con ella misma. De hecho, soy testigo que mucha gente que se siente “espiritual” y gran conocedora de este bien poco conocido terreno, por ejemplo, confunde terriblemente el concepto de guerrero creado por Paulo Coelho, con el verdadero concepto de Guerrero de Dios o Guerrero de la Luz y de la Verdad, creados por Dios mismo. Para poder sustentar lo anterior basta hacer notar una gran diferencia entre ambos conceptos, el guerrero de Coelho se auto proclama cómo tal, pero un legítimo Guerrero de Dios o Guerrero de la Luz y de la Verdad es elegido y nombrado por Dios verdadero.

Es interesante comprobar que la mayoría de la gente que se interesa por lo que considera “espiritual”, no está enteramente dispuesta a comprometerse para cumplir con los simples requisitos necesarios para acceder al verdadero reino del espíritu, prefieren pagar para que alguien les cuente supuestos sobre esto, con la intención de emocionarse con ilusiones más bien espectaculares, pero totalmente falsas.

También existimos personas, que algo interno y sumamente maravilloso nos permitió dejarnos guiar através de un camino totalmente desconocido. Inicialmente no poseíamos el más mínimo interés de conocer nada nuevo y mucho menos espiritual, sólo existía en nosotros un sincero deseo de cambiar radicalmente para mejorar. Y esa necesidad de ser otras personas, menos insignificantes, menos resentidas, menos frustradas, reconociendo que teníamos que hacer algo para reducir nuestro gigentesco egoísmo, nos llevó directamente a experimentar la espiritualidad real (http://espiritualidadreal.wordpress.com/) o (http://www.ansiedadzero.com/contenido/eReal.html).

Y algo supremamente extraordinario les sucede a las personas cuando se dejan guiar por mi experiencia, así cómo yo permití ser guiado sin reparos, y en un momento dado, que sin haber ingerido alguna sustancia y sin estar sometidos a sugestiones religiosas o de algún extraño ritual, que se encuentran inmersos en el verdadero reino del espíritu. Muy bien guiados van recorriendo lugares, conocidos y desconocidos, pueden ver, oir, tocar, probar y oler todo aquello que se les presenta, se encuentran con personas extraordinarias, en las situaciones más extravagantes, se perciben cómo niños, cómo viejos, cómo en el presente, con ropa, sin ropa, en ambientes repletos de gente, o únicamente con animales, o totalmente solos. Paisajes extraordinarios donde todo lo que hay ahí afecta sus sentidos, pueden nadar, caminar, correr, volar, se sienten totalmete libres de sus limitaciones, cargas, enfermedades.

Cuando a cada persona que se encuentra en este punto de su experiencia espiritual, le pregunto cómo se siente, todos ellos manifiestan que cualquier cosa que digan se queda corta, porque no tienen palabras para describir lo que están sintiendo. Están totalmente concientes de que parte de ellos se encuentra en el pesadísimo mundo tangible y otra parte está viviendo extraordinariamente feliz en el reino del espíritu. Y sin aviso alguno, sin ninguna indicación que influencíe ese estado, por ellos mismos, independientemente de que yo sepa que tarde o temprano vivirán todavía algo más extraordinario e increíble, de tal forma que nunca en la historia de la humanidad se ha registrado un acontecimiento similar, escucho de ellos con total claridad: estoy ante la presencia de Dios o Dios se encuentra aquí conmigo.

Siempre les pregunto cómo saben que es Dios quien está frente a ellos, y siempre contestan de la misma forma, no sé cómo, pero sé que es Dios, en ocasiones si siento que es necesario, les pido que le pregunten con firmeza, que si lo que están viendo es Dios, y la respuesta siempre es afirmativa. Cómo Guía Espiritual en cada experiencia, yo no puedo participar absolutamente de nada, es decir, no puedo ver, oir, en fin, no puedo sentir nada, porque yo sólo me encuentro al lado guiando a la persona que está viviendo este momento tan espectacular y extraordinario, lo que me permite valorar cuando me preguntan si me pueden decir a mí lo que Dios les está diciendo a ellos.

Dios los escucha y ellos escuchan a Dios, sin importar género, edad o situación moral. Dios está vivo, Dios existe, Dios nos ama, Dios está siempre atento a nuestro llamado, no me ha importado que inicialmnente las personas agnósticas se burlen en el inicio del proceso, porque sin excepción al final ellos al igual que yo terminan aceptando Su Voluntad, sin sentirse humillados, o manipulados, cómo quienes refutan el concepto de la Voluntad de Dios.

En cada uno de nosotros empieza un antes y un después en nuestras vidas, el parteaguas que nos permitirá diferenciar y comprender que de aquí en adelante sabremos para qué fuimos creados, porqué estamos vivos y porqué nos sentíamos así, y sobre todo, que tenemos que hacer para no volver a sufrir innecesariamente. Todo aquello falso con relación a Dios se derrumba, para dar paso a la total entrega respetando la más sabia y prudente de las leyes: amarás a Dios sobre todas las cosas.

De inmediato comprendemos el real significado de la Guerra Espiritual y aceptamos honrosamente el inmerecido privilegio de haber sido nombrados Guerreros de Dios, o Guerreros de la Luz y de la Verdad. Gracias a Él, indentificamos y reconocemos a nuestros enemigos espirituales; decidimos comprometernos para continuar entrenándonos para estar capacitados para enfrentar los ataques en tremendos combates, donde por cualquier descuido podemos ser terriblemente derrotados, pero la misma fe que tenemos en Dios nos permitirá levantarnos, aprendiendo del error que cometimos para estar en posición de que en el siguiente ataque similar, ya no caigamos de nuevo.

Ya son cientos y cientos de personas que sin excepción, siempre que se someten a alguno de los procesos de la Corporación Proyecto Vida, terminarán tomando la decisión de aceptar ser legítimos Guerreros  de Dios.

La gran mayoría lo hemos aceptado con gran honor, somos legítimos Guerreros de Dios y damos testimonio.

Para que nos conozcas mejor visita:  www.ansiedadZero.com .

En medio de la batalla

Me encuentro en un momento en que mi situación se presenta en extremo desagradable, insoportable. Siento que de un momento a otro voy a perder el control. Mis ideas y mis pensamientos no cesan de provocarme más intranquilidad. Necesito una solución y la quiero ya.

Por un segundo recuerdo que fui inmerecidamente elegido y nombrado Guerrero de Dios, pero mis pensamientos en torno a soluciones forzadas, amañadas, manipuladoras y mentirosas de repente son más fuertes y se sobreponen a mi esperanza. Busco y busco dentro de mí sin encontrar nada, ¿que está pasando? Estos mismo pensamientos me dirigen como un reo cautivo a recordar derrotas pasadas, tentándome claramente a volver a utilizar esos recursos que alguna vez pensé ya se habían quedado en el pasado. Giran alrededor de mí aquellas máscaras que utilizaba para esconder mi verdadero rostro de fracasado, de un mediocre emocional, que ante la menor brisa, ésta la convertía en una tormenta en un vaso con agua.

Cuanto tiempo ha pasado desde que inició todo esto, segundos, minutos, realmente no sé, pero a mi esto se me ha hecho eterno.

¿Qué hago? Realmente no sé que hacer, no sé porqué, pero lo único en que puedo pensar es en el dolor que estoy sintiendo. Veo a mi alrededor y no encuentro nada que pueda ayudarme a salir de tan terrible estado. Por un instante me doy cuenta que estoy comenzando a buscar ayuda y de repente mi egoísmo se entromete y trata de convencerme de que no hay a quien recurrir, este pensamiento me obliga  a continuar buscando ayuda y es en este preciso momento que comienzo a comprender que me encuentro en medio de una batalla espiritual.

El enemigo no ha cesado de atacarme con ideas y pensamientos que me debilitan uno a uno, y en el momento en que la conciencia me permite recordar mi entrenamiento como legítimo Guerrero de Dios, sólo pienso en mi realidad, y comprendo que enfrentarme directamente al enemigo sólo resultará en un  vano esfuerzo, considerando la gran diferencia que existe entre el poder de mi atacante y la extrema debilidad de mi ser.

Con una actitud totalmente humilde comienzo a pedirle a Dios que me ayude con el violento combate que estoy enfrentando, sinceramente le expreso a Dios que sin su ayuda no voy a poder, que necesito de Él para no ser vencido, y así continúo hasta que concientemente vaya sientiendo cómo el mencionado ataque está perdiendo su fuerza, debo además aceptar sinceramente mi culpa por haberme descuidado y debilitado, y si puedo también, tener presente todo aquello que me llevó a cometer el error que propició semejante ataque.

Conforme vaya recuperando mi serenidad, voy agradeciendo a Dios por este nuevo triunfo sobre el enemigo, ya que la batalla que acabo de enfrentar fue llevada a cabo para evitar perder mi tranquilidad. Una vez vencido el enemigo, me hago conciente de que la victoria corresponde totalmente a Dios, porque sin Él seguramente el enemigo me hubiera destrozado y seguiría siendo su presa.